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| − | + | ''La intemperancia en el estudio es una especie de intoxicación, y los que se entregan a ella, como el borracho, se apartan de la senda segura, tropiezan y caen en las tinieblas. El Señor quiere que todo alumno recuerde que el ojo debe mantenerse sincero para la gloria de Dios. No ha de agotar o malgastar sus facultades físicas y mentales procurando adquirir todo el conocimiento posible de las ciencias, sino que debe conservar la frescura y el vigor de todas ellas para dedicarse a la obra que el Señor le ha señalado: ayudar a las almas a hallar la senda de la justicia.'' | |
===d. La Temperancia, página 126, párrafo 1 (El ebrio se vende . . .)=== | ===d. La Temperancia, página 126, párrafo 1 (El ebrio se vende . . .)=== | ||
| − | + | ''El ebrio se vende a sí mismo por una copa de veneno. Satanás toma el dominio de su razón, sus afectos, su conciencia. Tal hombre está destruyendo el templo de Dios. El beber té le ayuda a hacer esta obra. Sin embargo, cuántos son los que ponen estos agentes destructores sobre sus mesas.'' | |
Latest revision as of 02:44, 27 May 2016
c. La Temperancia, página 123, párrafo 3 (Temperancia en el estudio . . .)
La intemperancia en el estudio es una especie de intoxicación, y los que se entregan a ella, como el borracho, se apartan de la senda segura, tropiezan y caen en las tinieblas. El Señor quiere que todo alumno recuerde que el ojo debe mantenerse sincero para la gloria de Dios. No ha de agotar o malgastar sus facultades físicas y mentales procurando adquirir todo el conocimiento posible de las ciencias, sino que debe conservar la frescura y el vigor de todas ellas para dedicarse a la obra que el Señor le ha señalado: ayudar a las almas a hallar la senda de la justicia.
d. La Temperancia, página 126, párrafo 1 (El ebrio se vende . . .)
El ebrio se vende a sí mismo por una copa de veneno. Satanás toma el dominio de su razón, sus afectos, su conciencia. Tal hombre está destruyendo el templo de Dios. El beber té le ayuda a hacer esta obra. Sin embargo, cuántos son los que ponen estos agentes destructores sobre sus mesas.
